Cuando veo a Cary Grant en la pantalla, con esos pantalones azules que se los sube hasta los pectorales y esa forma de besar poniendo la palma de la mano en la delicada espalda de la señorita, me pregunto; ¿Cómo es posible que alguien tenga tanta elegancia? Incluso cuando escapa de una avioneta asesina en la mitad de un desierto de trigales lo hace con estilo. Supongo que es eso, cuestión de estilo.

