El humo inquieto de su inspiración no me incomodaba.
Humo que subía al unísono que llevaba la mano a su boca.
No le gustó la risa que le salía de sus pies azules.
Lo mísmo de siempre, empezar la historia con un ritmo de pie
que no ayuda en el bostezo que me aborda en cada
bocanada de humo ventilado.
Pajar de locuras
En el catálogo de tonterías llenamos el tiempo con canto, lloro
y risa.
Y ¿si nos ve alguien, tonto?
Diría que son cosas absurdas pero al final las acciones llenan
un fin de semana mágico de noches que permanecen
en las mentes invertidas que pestañean
sosteniendo una copa de vino.
Locuras de amor lujurioso que invocan el desastre de un silencio, interrumpido por un móvil selvático.
Recuerdo de mi abrazo en tu ausencia
¿Y en qué terminaba?
Pero díme loco amor que martirizo en un nudo de pies que abrazo.
Yo lo diría: abrazo sus piernas sintiendo sus jeans en mi cara.
Yo le contestaría: Mis jeans que sienten tu cara sintiendo.
Ella lo acabaría así: esto lo he soñado.
Yo lo acabaría: te he soñado toda la vida.
No lo entiendo
Yo te voy tirando a poquito ausencias de olvido,
y te hago moder luces de mechero que viste antes del antes,
cuando no estabas y llenaba mi tiempo con tu tiempo
en tu ausencia.

